Desde el inicio se percibía algo extraño. Santa Fe, vestido completamente de rojo, lucía desdibujado en un arranque soso, con poca intensidad. A los ocho minutos Jaguares avisó con una llegada clara que terminó resolviendo Marmolejo sin mayores dificultades. Pero al minuto nueve el encuentro fue suspendido por tormenta eléctrica, enfriando aún más el ritmo y sembrando incertidumbre.
El juego se reanudó a las 7:30 p.m. para completar la primera parte. La pausa pareció activar a ambos equipos. Rodallega tuvo un remate peligroso que Martínez desvió con seguridad, pero Jaguares se veía más claro en sus transiciones. A los 20 minutos llegó el golpe: Rentería abrió el marcador tras una nueva aproximación.
El equipo local, ahora bajo la dirección de Florentín, mostraba orden y decisión. Santa Fe, en cambio, caía en imprecisiones constantes. Los pases errados y la falta de claridad por las bandas impedían una reacción sólida. Rodallega intentó sobre el final del primer tiempo, sin puntería. En el balance, Jaguares era superior no solo por el gol, sino por su propuesta.
Para el segundo tiempo, el técnico Repeto movió el banco con los ingresos de Frasica y Zapata. Pero la reacción se vio frustrada casi de inmediato: apenas comenzado el complemento, Rentería volvió a marcar, sorprendiendo a una defensa desconcentrada. El 2-0 evidenció fallas estructurales.
Santa Fe intentó adelantar líneas y mostró momentos de dominio. Hubo una llegada clara al 53 y un tiro libre prometedor que terminó en nada. Jaguares se replegó con disciplina, cerrando espacios como un bloque compacto, y apostó al contragolpe. A los 83, en una nueva muestra de eficacia, llegó el tercero.
Frasica descontó al 88, pero el daño ya estaba hecho. El 3-1 final confirmó la segunda derrota consecutiva de Santa Fe, esta vez ante un rival que venía de caer 5-0 y que encontró en casa, en el Jaraguay, una noche reivindicatoria.
Más allá del resultado, inquietan la fragilidad defensiva, la falta de precisión en el medio y la escasa efectividad ofensiva. Con la Copa Libertadores en el horizonte, el panorama exige ajustes urgentes. En Montería no solo se perdieron tres puntos; también se encendieron señales de alarma.