domingo, 22 de febrero de 2026

Santa Fe respira: victoria para espantar fantasmas


Hay relaciones que ya no sorprenden: se ven tanto que uno empieza a sospechar que el calendario tiene sentido del humor. Este 22 de febrero, en el Estadio El Campín, Independiente Santa Fe y Junior de Barranquilla volvieron a encontrarse por tercera vez en 2026. Junior imaginaba que la tercera sería la vencida. Y claro, en las dos anteriores —en la Supercopa— se impuso Santa Fe. Así que la visita llegó con ganas de cambiar la historia… o al menos de intentarlo. 

Los primeros minutos fueron una especie de repetición del partido anterior, aquel en el que Santa Fe cayó ante Jaguares: poca claridad, escasa profundidad y una llovizna que parecía más imponente que los delanteros. El equipo cardenal buscaba reivindicación ante su gente —que acompañó, aunque no como en noches más sobresalientes— mientras Junior intentaba convencernos de que tenía un plan.

A los 10 minutos, Chará perdonó en una jugada que hizo suspirar a la hinchada cardenal; el “uff” se escuchó nítido. Por momentos hubo buenos toques locales, pero la finalización seguía extraviada. “El Turro” lo intentó tras un robo, decidió no asociarse y eligió la épica individual. Falló.

La mejor jugada cardenal llegó al 21: Mosquera estuvo cerca, pero el arquero juniorista cerró bien. Un minuto después, como suele ocurrir cuando uno no concreta, el que sí concreta se adelanta: gol de Moreno, tras una acción iniciada por Rodallega y asistencia de Frasica. Justicia por lo visto hasta entonces.

No había pasado mucho tiempo cuando el VAR decidió intervenir. Minuto 25: rodilla alta de Marmolejo y penal. Muriel convirtió. Junior empataba mostrando que, si de fútbol fluido se trata, prefiere los penaltis. Empate algo generoso para la visita, considerando el trámite. Muriel volvió a insinuar que su mayor aporte aparece desde el punto blanco.

Luego ocurrió algo casi exótico: la sanción de los ocho segundos al arquero de Junior terminó en tiro de esquina. De esa jugada nació un contragolpe que la visita desaprovechó, en coherencia con su libreto ofensivo de la noche.

Antes del descanso hubo polémica por un fuera de lugar a Frasica —muy discutible— y una llegada clara de Junior que Marmolejo resolvió bien. Balance del primer tiempo: regular, tirando a discreto, pero con un Santa Fe más insistente. Frasica y un Rodallega más retrasado fueron lo más destacado.

En la segunda parte entró Bustos por Velázquez. Siete minutos después, Moreno salió por un tirón en la pierna derecha; ingresó Escarpeta. Poco tardó en notarse el cambio: tiro de esquina cobrado por Frasica y gol de Escarpeta. Pareció que la modificación surtía efecto.

Rodallega probó de media distancia al 64, sin mayores sobresaltos para el arquero rival. Hasta el 70 nadie dominaba con claridad; el partido seguía siendo más una batalla de voluntad que de ideas.

Hubo más cambios —incluida otra lesión— y entonces apareció el ingrediente clásico: Teo Gutiérrez y su talento para alterar la paz en el campo. Una falta encendió la tribuna, los recordatorios familiares bajaron en coro, y Teo optó por el repertorio dramático: caída, gesto en el rostro, aunque el contacto no fue allí. Rodallega, casi siempre sereno, perdió la compostura por momentos. El teatro también hace parte del espectáculo.

Bustos tuvo la suya al 88 tras un contragolpe y dejó claro por qué aún no es titular. Palacios vio la segunda amarilla y, sin dudar, Roldán lo envió a las duchas. Y cuando el empate parecía cercano, Marmolejo corrigió su episodio del penalti con una atajada monumental a segundos del final.

No fue un partido brillante. Pero Santa Fe llegó más y mejor. En esta tercera cita del año volvió a imponer condiciones —con algo de drama y bastante paciencia— sobre un Junior que compitió más desde la fricción que desde el juego.

La gramilla de El Campín sigue esperando su recuperación plena. Tal vez cuando sane del todo regresen más conciertos. Por ahora, el espectáculo fue futbolero, con lluvia intermitente, VAR protagónico y una certeza: cuando estos dos se encuentran en 2026, el guion puede variar… pero el desenlace sigue teniendo un tono cardenal. Santa Fe parece, de a poco, recuperar la confianza.

miércoles, 18 de febrero de 2026

Alarma en el León: noche roja de dudas en Montería

La noche del 17 de febrero en Montería dejó más inquietudes que certezas para Santa Fe. En condición de visitante frente a Jaguares de Córdoba, el equipo capitalino ofreció una imagen preocupante en un partido marcado por la lluvia, la suspensión por tormenta eléctrica y, sobre todo, por la contundencia del rival.

Desde el inicio se percibía algo extraño. Santa Fe, vestido completamente de rojo, lucía desdibujado en un arranque soso, con poca intensidad. A los ocho minutos Jaguares avisó con una llegada clara que terminó resolviendo Marmolejo sin mayores dificultades. Pero al minuto nueve el encuentro fue suspendido por tormenta eléctrica, enfriando aún más el ritmo y sembrando incertidumbre.

El juego se reanudó a las 7:30 p.m. para completar la primera parte. La pausa pareció activar a ambos equipos. Rodallega tuvo un remate peligroso que Martínez desvió con seguridad, pero Jaguares se veía más claro en sus transiciones. A los 20 minutos llegó el golpe: Rentería abrió el marcador tras una nueva aproximación.

El equipo local, ahora bajo la dirección de Florentín, mostraba orden y decisión. Santa Fe, en cambio, caía en imprecisiones constantes. Los pases errados y la falta de claridad por las bandas impedían una reacción sólida. Rodallega intentó sobre el final del primer tiempo, sin puntería. En el balance, Jaguares era superior no solo por el gol, sino por su propuesta.

Para el segundo tiempo, el técnico Repeto movió el banco con los ingresos de Frasica y Zapata. Pero la reacción se vio frustrada casi de inmediato: apenas comenzado el complemento, Rentería volvió a marcar, sorprendiendo a una defensa desconcentrada. El 2-0 evidenció fallas estructurales.

Santa Fe intentó adelantar líneas y mostró momentos de dominio. Hubo una llegada clara al 53 y un tiro libre prometedor que terminó en nada. Jaguares se replegó con disciplina, cerrando espacios como un bloque compacto, y apostó al contragolpe. A los 83, en una nueva muestra de eficacia, llegó el tercero.

Frasica descontó al 88, pero el daño ya estaba hecho. El 3-1 final confirmó la segunda derrota consecutiva de Santa Fe, esta vez ante un rival que venía de caer 5-0 y que encontró en casa, en el Jaraguay, una noche reivindicatoria.

Más allá del resultado, inquietan la fragilidad defensiva, la falta de precisión en el medio y la escasa efectividad ofensiva. Con la Copa Libertadores en el horizonte, el panorama exige ajustes urgentes. En Montería no solo se perdieron tres puntos; también se encendieron señales de alarma.