martes, 24 de septiembre de 2013

El luto del hincha, el reproche para el fanatismo


Hoy a todos nos conmueve la muerte de jóvenes, por el fanatismo, por seguir a un equipo, por portar una camiseta. Sin más, todos rechazamos la situación, la policía tipifica a cada uno de los actores, los expertos lo explican desde el entorno social en que sucede y la misma prensa procurando lo mismo, repite ene veces la imagen del asesinato, en este caso un seguidor de millonarios, desafortunadamente quizá logran un efecto contrario al que el editor de la nota se proponía. 
 
La historia del fútbol puede estar plagada de satisfacciones para los seguidores, ganar muchas estrellas y por tristezas, la pérdida de partidos o de títulos, pero lo más doloroso, por la pérdida de una vida ligada a este deporte, no precisamente una muerte natural.

La primera referencia aparece en 1958, un partido entre Velez y River, agresiones, insultos al fnal un muerto. En el mundo podrían ser innumerables los mismos casos, desde el mismo fútbol argentino al fútbol inglés y tal vez por imitación, los fanáticos al fútbol colombiano, que han terminado en estas reprochables conductas.

Pero que es un fanático?, la RAE lo define como “el que defiende con tenacidad desmedida y apasionamiento creencias u opiniones, sobre todo religiosas o políticas”, habría que agregar la pasión por el fútbol. En España “ultra” es el sinónimo de fanático - los aficionados más radicales – los más conocidos: Bukaneros, Celtarras, Biris norte, Indar Gorri, Peña Mujika y Herri Norte y los menos extremistas los ultras sur del Real Madrid, en cualquier caso una preocupación para los aficionados y para la policía.

Dos definiciones que deben considerarse - hincha -: "partidario entusiasta de un equipo deportivo", según RAE y - aficionado -: "que siente afición por un espectáculo y asiste frecuentemente a él". Deberían ser las palabras con las que deberíamos quedarnos, el que ve fútbol como un espectáculo y asistir como un entusiasta.

Qué pasó cuando se paso de aficionado a fanático?, quizá cuando se agruparon los aficionados, organizaron actividades para comprar los “trapos”, para pagar una entrada, para crear arengas y pasar a las ofensas, terminando en las citas para agredirse verbal y físicamente.

Infortunadamente, un bello deporte, se ha convertido en la disculpa para que unos pocos fanáticos, maten a otros barristas, por el mero hecho de seguir a un equipo o por portar una camiseta del color que sea.

Cuál es la solución para que esto no pase?; evitar que esos grupos estén juntos en el estadio?, que no se porten camisetas en el mismo estadio o en las calles?, que se jueguen los partidos a puerta cerrada?, que se aplacen los juegos?, que los fanáticos sean asistidos por lo que llamó el profesor Antanas Mockus, la cultura ciudadana? o sencillamente que se tome conciencia del valor de la vida, del respeto por nuestra diversidad de opinión y la individualidad en el gusto por algo o por alguien.

Un aporte importante, lo debería hacer la misma prensa deportiva, que vive del fútbol, que con las utilidades que logra, debería devolverle algo en difusión, enseñanza o rechazo, pero no con la desmedida repetición que hacen de los videos en que muere un hincha – irrespetando a quienes lo lloran -

Deberíamos soñar con un mañana en el que volvamos al estadio a acompañar a nuestro equipo, probablemente con nuestras familias, aunque sigamos a diferente clubes. Las familias que lloran hoy a sus hijos perdidos por causa de unos pocos malos, están arrepentidas de haberlos inducido a amar sus equipos.

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