miércoles, 18 de febrero de 2026

Alarma en el León: noche roja de dudas en Montería


La noche del 17 de febrero en Montería dejó más inquietudes que certezas para Santa Fe. En condición de visitante frente a Jaguares de Córdoba, el equipo capitalino ofreció una imagen preocupante en un partido marcado por la lluvia, la suspensión por tormenta eléctrica y, sobre todo, por la contundencia del rival.

Desde el inicio se percibía algo extraño. Santa Fe, vestido completamente de rojo, lucía desdibujado en un arranque soso, con poca intensidad. A los ocho minutos Jaguares avisó con una llegada clara que terminó resolviendo Marmolejo sin mayores dificultades. Pero al minuto nueve el encuentro fue suspendido por tormenta eléctrica, enfriando aún más el ritmo y sembrando incertidumbre.

El juego se reanudó a las 7:30 p.m. para completar la primera parte. La pausa pareció activar a ambos equipos. Rodallega tuvo un remate peligroso que Martínez desvió con seguridad, pero Jaguares se veía más claro en sus transiciones. A los 20 minutos llegó el golpe: Rentería abrió el marcador tras una nueva aproximación.

El equipo local, ahora bajo la dirección de Florentín, mostraba orden y decisión. Santa Fe, en cambio, caía en imprecisiones constantes. Los pases errados y la falta de claridad por las bandas impedían una reacción sólida. Rodallega intentó sobre el final del primer tiempo, sin puntería. En el balance, Jaguares era superior no solo por el gol, sino por su propuesta.

Para el segundo tiempo, el técnico Repeto movió el banco con los ingresos de Frasica y Zapata. Pero la reacción se vio frustrada casi de inmediato: apenas comenzado el complemento, Rentería volvió a marcar, sorprendiendo a una defensa desconcentrada. El 2-0 evidenció fallas estructurales.

Santa Fe intentó adelantar líneas y mostró momentos de dominio. Hubo una llegada clara al 53 y un tiro libre prometedor que terminó en nada. Jaguares se replegó con disciplina, cerrando espacios como un bloque compacto, y apostó al contragolpe. A los 83, en una nueva muestra de eficacia, llegó el tercero.

Frasica descontó al 88, pero el daño ya estaba hecho. El 3-1 final confirmó la segunda derrota consecutiva de Santa Fe, esta vez ante un rival que venía de caer 5-0 y que encontró en casa, en el Jaraguay, una noche reivindicatoria.

Más allá del resultado, inquietan la fragilidad defensiva, la falta de precisión en el medio y la escasa efectividad ofensiva. Con la Copa Libertadores en el horizonte, el panorama exige ajustes urgentes. En Montería no solo se perdieron tres puntos; también se encendieron señales de alarma.

jueves, 22 de enero de 2026

Noche roja en Bogotá: Santa Fe impuso fútbol, carácter y corazón para ser campeón de la SuperLiga

Foto de TV Winsports
No fue una noche cualquiera. El 21 de enero de 2026 Independiente Santa Fe no solo levantó la Superliga BetPlay, también confirmó que este equipo sabe competir cuando importa. Del otro lado estaba Junior de Barranquilla, campeón del segundo torneo de la Liga 2025, con el que había empatado en la ida en el Metropolitano. Todo quedaba abierto, todo se definía en El Campín, con su gente. Y la gente respondió.

Desde el arranque se notó que Santa Fe no iba a especular. A los 5 minutos, Murillo abrió el marcador tras asistencia de Daniel Torres. Gol tempranero, de esos que sacuden el estadio y afirman una idea: este partido había que salir a ganarlo, no a administrarlo. Rodallega avisó poco después, y el rojo presionó alto, incomodó la salida de Junior y dominó emocionalmente los primeros minutos.

El partido fue intenso, con pérdidas rápidas de balón por ambos lados y un campo que no ayudó demasiado (los usos que le dan, distintos al futbol). Junior tuvo sus acercamientos, pero ahí apareció Mosquera Marmolejo, siempre sobrio, siempre a tiempo. Un tiro de media distancia, un par de remates más y la tranquilidad bajo los tres palos.

Hubo un tramo en el que Junior intentó imponer sus condiciones, incluso pidió un penal que no fue, pero Santa Fe supo aguantar. Pasado el minuto 35, el equipo volvió a tomar el control, bien parado atrás y atacando con criterio por las bandas, especialmente por derecha. Rodallega tuvo la más clara… y cuando parecía que el descanso llegaría con la mínima, el capitán apareció. 

Minuto final de la primera parte: tiro libre de Rodallega, golazo. De esos que no solo suman en el marcador, sino que pesan en el alma. 2–0 en el partido, 3–1 en el global y una sensación clara: la Superliga estaba cerca. Muy cerca.

El segundo tiempo arrancó con una novedad llamativa: el regreso de Luis Fernando Muriel al fútbol colombiano, luciendo la 10 de Junior. Y aquí una lectura personal: el técnico de Junior terminó dándole una ventaja a Santa Fe con ese cambio. Muriel, recién incorporado al club, se notó fuera de forma y sin ritmo, con muy poco impacto en el juego. Más allá del nombre y la expectativa, su presencia no desacomodó al rival ni cambió el rumbo del partido.

Santa Fe, en cambio, no se desordenó ni perdió el plan. El partido se abrió por momentos, con opciones para ambos, pero siempre con el rojo controlando los tiempos. Un gol anulado por el VAR dejó un sabor extraño, pero no cambió la historia. Rodallega siguió siendo la referencia ofensiva, Marmolejo sostuvo cada intento visitante y Junior nunca encontró cómo hacerle daño real a Santa Fe. La presión alta funcionó, el orden defensivo fue impecable y el partido se fue cerrando como se cierran los partidos de equipo campeón.

Con 30 mil personas empujando desde la tribuna, el cierre fue perfecto. Ya en tiempo de reposición, Nahuel Bustos puso el último gol y desató la fiesta. El Campín explotó. Santa Fe, otra vez campeón.

Este título no es casualidad. Es el premio a un proyecto que empieza a tomar forma. Pablo Repeto ya imprime su idea, las incorporaciones se acoplan y referentes como; Mosquera Marmolejo, Daniel Torres, Frasica y el eterno Hugo Rodallega sostienen al equipo dentro y fuera de la cancha. Sí, Rodallega, con la edad que tiene, sigue marcando diferencias. Y eso dice mucho de su profesionalismo… y de su amor por esta camiseta.

Pensando en lo que viene —los torneos locales y la Copa Libertadores , las sensaciones son buenas. No solo por el título, sino por cómo se consiguió y por lo que transmite este equipo. Santa Fe empezó el 2026 como debe hacerlo un grande: compitiendo, creyendo y ganando.

Y para los que somos santafereños, estas noches no se olvidan. Se guardan en el corazón. Haber amanecido no solo henchida de orgullo, sino de optimismo frente al futuro inmediato.

lunes, 19 de enero de 2026

Santa Fe arrancó la Liga sin alma y tuvo que conformarse con un empate que dejó más dudas que alivio

El inicio de la Liga BetPlay 2026 no trajo tranquilidad para Independiente Santa Fe. En una noche fría, sobre una cancha de El Campín en mal estado y ante su gente, el equipo cardenal volvió a mostrar un viejo problema: le cuesta reaccionar cuando el partido ya se le vino encima.

A los 17 minutos ya perdía. Águilas Doradas, sin hacer demasiado, encontró el gol y dejó en evidencia a un Santa Fe lento, predecible y sin intensidad. El golpe fue tan temprano como preocupante. Peor aún, antes de la media hora el visitante estuvo muy cerca del segundo, mientras el local parecía seguir en camerino.

La posesión fue un dato vacío. Santa Fe tuvo la pelota, pero no supo qué hacer con ella. Durante buena parte del primer tiempo solo registró una llegada sin peligro, sin sorpresa y sin rebeldía. El equipo tocaba, pero no lastimaba; avanzaba, pero no amenazaba.

La decisión de dejar a Rodallega en el banco y a varios titulares fuera del once inicial confirmó que el partido se jugó con la cabeza puesta en otro compromiso. El problema es que la Liga no espera, y menos en la primera fecha.

Recién sobre el final del primer tiempo apareció una reacción tímida. Un par de jugadas bien hiladas y dos aproximaciones antes del descanso permitieron disimular el mal arranque, aunque sin borrar la sensación de un equipo incómodo y sin identidad clara.

El segundo tiempo mostró otra cara. Santa Fe salió con mayor decisión y encontró el empate rápidamente por medio de Mafla. El gol no fue una obra brillante, pero sí un acto de necesidad. Era empatar o empezar el torneo con el ambiente enrarecido.

Con el marcador igualado, el equipo intentó ir por más. Zapata probó de tiro libre y obligó a una gran atajada del arquero Arboleda, quien desde ese momento empezó a convertirse en el verdadero protagonista de la noche.

El ingreso de Rodallega le dio peso ofensivo inmediato. En pocos minutos generó más peligro que todo el primer tiempo. También debutó el uruguayo Fagúndez, que mostró carácter, buena técnica y una zurda interesante, mientras Frasica entró para confirmar que desde el banco se creyó que el partido podía ganarse.

Santa Fe empujó, pero sin contundencia. Mejoró en los tiros de esquina, tuvo intención, pero volvió a carecer de precisión en los metros finales. Y cuando parecía más cerca del segundo, el equipo empezó a quedarse físicamente.

Águilas, que había estado dormido gran parte del complemento, despertó al final y tuvo su única llegada clara al minuto 85. Fue un aviso serio ante un Santa Fe ya desgastado.

La última palabra también fue del arquero visitante. Arboleda le negó el gol del triunfo a Rodallega y terminó sellando el empate, convirtiéndose sin discusión en la figura del partido.

El 1–1 final dejó sensaciones encontradas, pero sobre todo preguntas. Santa Fe mostró reacción, sí, pero también repitió errores conocidos: arranques tibios, falta de claridad y dependencia de los cambios.

El torneo apenas comienza, pero el mensaje fue claro desde la primera noche: si Santa Fe no aprende a jugar los partidos desde el minuto uno, la Liga volverá a ponerse cuesta arriba demasiado pronto.