| Foto de TV Winsports |
No fue una noche cualquiera. El 21 de enero de 2026 Independiente Santa Fe no solo levantó la Superliga BetPlay, también confirmó que este equipo sabe competir cuando importa. Del otro lado estaba Junior de Barranquilla, campeón del segundo torneo de la Liga 2025, con el que había empatado en la ida en el Metropolitano. Todo quedaba abierto, todo se definía en El Campín, con su gente. Y la gente respondió.
Desde el arranque se notó que Santa Fe no iba a especular. A los 5 minutos, Murillo abrió el marcador tras asistencia de Daniel Torres. Gol tempranero, de esos que sacuden el estadio y afirman una idea: este partido había que salir a ganarlo, no a administrarlo. Rodallega avisó poco después, y el rojo presionó alto, incomodó la salida de Junior y dominó emocionalmente los primeros minutos.
El partido fue intenso, con pérdidas rápidas de balón por ambos lados y un campo que no ayudó demasiado (los usos que le dan, distintos al futbol). Junior tuvo sus acercamientos, pero ahí apareció Mosquera Marmolejo, siempre sobrio, siempre a tiempo. Un tiro de media distancia, un par de remates más y la tranquilidad bajo los tres palos.
Hubo un tramo en el que Junior intentó imponer sus condiciones, incluso pidió un penal que no fue, pero Santa Fe supo aguantar. Pasado el minuto 35, el equipo volvió a tomar el control, bien parado atrás y atacando con criterio por las bandas, especialmente por derecha. Rodallega tuvo la más clara… y cuando parecía que el descanso llegaría con la mínima, el capitán apareció.
Minuto final de la primera parte: tiro libre de Rodallega, golazo. De esos que no solo suman en el marcador, sino que pesan en el alma. 2–0 en el partido, 3–1 en el global y una sensación clara: la Superliga estaba cerca. Muy cerca.
El segundo tiempo arrancó con una novedad llamativa: el regreso de Luis Fernando Muriel al fútbol colombiano, luciendo la 10 de Junior. Y aquí una lectura personal: el técnico de Junior terminó dándole una ventaja a Santa Fe con ese cambio. Muriel, recién incorporado al club, se notó fuera de forma y sin ritmo, con muy poco impacto en el juego. Más allá del nombre y la expectativa, su presencia no desacomodó al rival ni cambió el rumbo del partido.
Santa Fe, en cambio, no se desordenó ni perdió el plan. El partido se abrió por momentos, con opciones para ambos, pero siempre con el rojo controlando los tiempos. Un gol anulado por el VAR dejó un sabor extraño, pero no cambió la historia. Rodallega siguió siendo la referencia ofensiva, Marmolejo sostuvo cada intento visitante y Junior nunca encontró cómo hacerle daño real a Santa Fe. La presión alta funcionó, el orden defensivo fue impecable y el partido se fue cerrando como se cierran los partidos de equipo campeón.
Con 30 mil personas empujando desde la tribuna, el cierre fue perfecto. Ya en tiempo de reposición, Nahuel Bustos puso el último gol y desató la fiesta. El Campín explotó. Santa Fe, otra vez campeón.
Este título no es casualidad. Es el premio a un proyecto que empieza a tomar forma. Pablo Repeto ya imprime su idea, las incorporaciones se acoplan y referentes como; Mosquera Marmolejo, Daniel Torres, Frasica y el eterno Hugo Rodallega sostienen al equipo dentro y fuera de la cancha. Sí, Rodallega, con la edad que tiene, sigue marcando diferencias. Y eso dice mucho de su profesionalismo… y de su amor por esta camiseta.
Pensando en lo que viene —los torneos locales y la Copa Libertadores— , las sensaciones son buenas. No solo por el título, sino por cómo se consiguió y por lo que transmite este equipo. Santa Fe empezó el 2026 como debe hacerlo un grande: compitiendo, creyendo y ganando.
Y para los que somos santafereños, estas noches no se olvidan. Se guardan en el corazón. Haber amanecido no solo henchida de orgullo, sino de optimismo frente al futuro inmediato.
Muy acertado comentario Celio: "Un Santa Fe que ilusiona"
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