martes, 12 de mayo de 2026

Santa Fe en una noche de esueño, goleó a America, convenció y agradó

Santa Fe confirmó que su momento futbolístico no era casualidad. Después del valioso empate en la ida, el equipo cardenal llegó al Campín con personalidad, intensidad y cada vez más confianza en su juego. Y lo demostró desde el inicio.

Antes del primer gol, Santa Fe ya había generado al menos cinco llegadas claras. El arquero de América evitaba la caída de su arco y sostenía a un equipo visitante que sufría cada avance cardenal. Bustos era el jugador más desequilibrante y el más influyente del partido, mientras Daniel Torres manejaba el equilibrio y el carácter en la mitad.

Pasados los 30 minutos llegó el premio. Tras un error de América y una extraordinaria acción colectiva, Bustos volvió a aparecer para asistir a Hugo Rodallega, que definió con autoridad para abrir el marcador y acercar a Santa Fe a la final.

Lejos de conformarse, el equipo bogotano mantuvo la presión y siguió haciendo méritos para ampliar el marcador antes del descanso. América lucía desbordado por momentos ante la intensidad cardenal. Y a los 43 minutos llegó otra jugada decisiva: una mano clarísima en el área terminó en penal para Santa Fe, nuevamente con Bustos como protagonista de la acción. Rodallega cobró como acostumbra, con frialdad y potencia, imposible para cualquier arquero.

Santa Fe no solo ganaba. Convencía. Y daba la sensación de estar construyendo algo importante en el momento justo del campeonato.

América salió al segundo tiempo con la obligación de descontar y asumió el protagonismo desde el reinicio. Era lo esperado para un equipo herido por el marcador, pero Santa Fe respondió con presión alta, intensidad y personalidad, impidiendo que el rival encontrara claridad en los últimos metros.

Pero la noche tenía reservado otro premio para el equipo bogotano. Después de los 55 minutos, Santa Fe construyó una jugada brillante: Rodallega inició la acción, Frasica asistió con precisión y Anahuel Bustos definió para el 3-0, desatando la fiesta roja en las tribunas. Hacía tiempo el cuadro cardenal no ganaba con tanta autoridad, diferencia y buen fútbol.

América lo intentó, pero nunca encontró soluciones. Cuando logró acercarse, apareció Marmolejo con seguridad para sostener el arco en cero. Y a los 74 minutos, Rodallega estuvo cerca de aumentar todavía más la cuenta, estrellando un remate en el travesaño que terminó de desanimar al conjunto caleño.

La afición cardenal comenzó entonces a disfrutar la noche al ritmo del “ole”, mientras América, ya sin respuestas, veía cómo el partido se le escapaba definitivamente. Incluso tuvo dos opciones seguidas para descontar, pero el balón se estrelló dos veces en los palos en menos de un minuto.

Santa Fe respondió como los equipos grandes: con otra jugada colectiva de gran nivel. Rodallega apareció para firmar el cuarto gol y convertir la victoria en una goleada inolvidable en El Campín.

Al final, fue una exhibición de carácter, fútbol y contundencia. Santa Fe no solo clasificó, sino que dejó una de sus mejores presentaciones recientes y ahora espera en semifinales al ganador de la serie entre Junior y Once Caldas.

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